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Blood, Stop, Space, Gold
Santander

Blood, Stop, Space, Gold

Galería José de la Fuente

Imagen: Nona Inescu, Concretions (Geophilia) III, 2017 - Impresión digital en papel Hahnemuhle

Al estar inmerso en un incesante proceso de negociación y de construcción, el cuerpo es visto hoy en día como algo que necesita ser permanentemente inventado y reinventado a través de estrategias de auto proyección, identificación, rechazo, adaptación, empatía, en una materia plural y fluida.

La exposición Blood, Stop, Space, Gold (Sangre, parada, espacio, oro) aborda las problemáticas de la encarnación, la apariencia y el tacto a través de cuatro discursos artísticos. Una parte de estos puntos de vista e inquietudes también hace referencia a un juego permanente de roles sexuales y de género, así como a la dicotomía privada y pública en relación con este tema.

Hoy, más que nunca, el poder de la interacción humana crea una “crisis de contacto”, como argumenta Nona Inescu (Rumania, 1991). “Como miembros de esta sociedad, quizás la tarea más difícil a la que nos enfrentamos diariamente es la de tocarnos – ya sea contacto físico, moral, emocional o imaginario”. (Anne Carson, Before Sexuality: The Construction of Erotic Experience in the Ancient Greek). En su video, “Where touch begins, we are” (Dónde comienza el contacto, somos), Nona Inescu reflexiona sobre la intimidad y la sensualidad – el cuerpo humano se puede expandir infinitamente, borrando las fronteras del individuo y el entorno a través del tacto.

Ana Adam (n.1964) emplea el dibujo como una herramienta de empoderamiento, “una alquimia diaria” capaz de inmortalizar lo casi invisible, la energía y la estela de las acciones, resumidas en su credo: Soy a la vez personaje y creadora".

La fragmentación del yo se refleja en las historias plurales que se desarrollan en los collages digitales de Larisa Sitar (n. 1984), en los que el archivo se convierte en una fuente abierta sobre las relaciones humanas y las interacciones que se desarrollan en una historia ficticia.

Emilio Rojas (Mexico, 1985) invoca la frontera como una herramienta crítica, o como lo describe la teórica feminista Gloria Anzaldúa: “Una herida abierta” – a través de la que se exploran cuestiones como la explotación o la neocolonización. El terciopelo rojo dispuesto en el espacio expositivo dirige la atención de los espectadores a los alrededores y los gestos cargados del impulso de la transgresión. El impulso de reaccionar e interactuar también está presente en la instalación de jabones de Ana Adam – vehículos para descubrir mensajes internos, pero también para eliminar la carga emocional.

El contacto y el tacto rara vez son simétricos y las experiencias duales de tocar y ser tocados revelan diferentes aspectos de la exposición y la ocultación. “Como concepto, el tacto es ambivalente: es más íntimo que la vista, que ha sido la metáfora tradicional del conocimiento en el pensamiento occidental. A pesar de esto, tocar es también captar o comprender, por lo que con ello establecemos”. (Saara Hacklin, To Touch and Be Touched: Affective, Immersive and Critical Contemporary Art?)

Diana Marincu
WEBGalería de Arte Contemporáneo JosédelaFuente
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